Dime cómo te quisieron y te diré como amas

 

De niños, aprendemos a querer y en ese aprendizaje fundamental, dependemos de los maestros que hayamos tenido y que, en el arte de amar, son en primer lugar nuestros padres quienes constituyen, los primeros objetos de nuestros deseos.

”La manera en la que nosotros amamos cuando somos adultos, está estrechamente relacionada con los principios amorosos que hemos vivido y experimentado en nuestra infancia. Con las caricias, las miradas, las palabras y las atenciones de que fuimos objeto, o tal vez no tuvimos, durante nuestros primeros años de vida vamos tejiendo una red de apetencias y deseos que, en la edad adulta, pueden hacernos elegir a una pareja y no a otra por semejanza u oposición a modelos internos que guardan una gran influencia en nuestra vida afectiva”, explica la psicóloga Pilar Varela, en su libro Amor puro y duro (Planeta 2007).

 
"Este aprendizaje comienza esencialmente en la infancia, pero es necesario recordar que se extiende durante toda la vida". Afortunademente, diria yo.... Resulta esperanzador tener la garantia de que , con independencia de la inteligencia emocional que nos hayan procuren los padres, el niño, en sus etapas de adulto, podra rectificarlas. Sin embargo, resulta una oviedad, subrayar que representara para el un esfuerzo importante. Tampoco descubro nada al decir que no siempre, el niño convertido en adulto, logra bregar con los enredos emocionales, que sus progenitores, le dejaron en herencia....
 
                                                                       
 Dime cómo te quisieron y te dire como amas 
 
El primer científico que investigo los lazos de afecto y las consecuencias de la separación entre madres e hijos pequeños, fue el pediatra y psicoanalista John Bowby. El estudio se remonta al año 1936, cuando este trabajaba en un servicio especial para niños delincuentes, constató la tendencia general de los muchachos a no sentir apego por ninguna persona de su entorno. Bowby llego a la conclusión después de largos periodos de observación, que está marcada característica tenía su origen en la primera infancia de aquellos chicos pasada en una institución, sin vida afectiva alguna dentro de ella. El psicólogo londinense estuvo especialmente sensibilizado con los vínculos afectivos que se establecen en la infancia, a consecuencia sin duda de su propia experiencia.
 
En su biografía relato con rabia y profunda tristeza como el único contacto que tenia con su madre al cabo del día se reducía a una hora después de tomar el té. Describe como a los cuatro años, cuando su cariñosa niñera se despidió de manera inesperada, sufrió aquella perdida como algo tremendamente dramático. Apenas un año después su padre moría en la guerra de China. El pequeño John dos años más tarde, fue internado en un colegio. Una circunstancia que el mismo describió como una terrible e inolvidable experiencia.
 
Para Johon Bowlby, el patrón de apego es central para el desarrollo emocional del adulto: Si el niño no recibe amor o no lo percibe como tal, crecerá con series dificultades para formar relaciones emocionales satisfactorias cuando sean adultos ya que en ellas se manifestaran todo tipo de antiguos anhelos, carencias y reacciones infantiles.
 
 
De los lazos de apego que el niño desarrolla con sus padres - es decir, aquellos que los padres les permiten percibir -  dependerá en gran medida, la forma en la que su hijo construya y desarrolle saludablemene su autoestima. De ese detalle, depende en gran medida la felicidad futura de su vastago. 
 
Os dejo este video, me ha parecido interesante. Ofrece - en poco mas de dos minutos -  un manojo de buenas recomendaciones para padres.
 
 
 
 
El niño necesita sentirse querido por sus progenitores. 
Parece una obviedad, pero no lo es. La infinita mayoria de los padres quieren a sus hijos, pero no todos tienen la capacidad de hacerselo saber o les quieren a su manera. 

Un niño que no ha sido querido por sus padres o no ha percibido ese amor, pensará que no lo va a querer nadie o que no es digno de amor. Esta creencia, formada a una edad muy temprana, permanecerá a través del tiempo, arraigada en el subconsciente, con consecuencias letales para su futura vida afectiva. 

El  pionero investigado analizo y, posteriormente  demostró que el desarrollo normal de los seres humanos exige, sin lugar a dudas,  la formación  y desarrollo de vínculos de afecto saludables durante la infancia entre sus padres y cuidadores. Johon Bowlby quien sostuvo que el patrón de apego es central para el desarrollo emocional del hombre piensa que los niños privados de amor maternal crecerán incapaces de formar relaciones emocionales satisfactorias cuando sean adultos y que el amor en los primeros años es tan importante para el desarrollo emocional como la nutrición para el desarrollo físico. “Un entorno familiar entrañable y protector durante la niñez facilita en las criaturas la sensación gratificante de pertenencia a un grupo y la aptitud para ponerse con afecto y comprensión en las circunstancias ajenas”, aconseja, de manera especial a los padres  el psiquiatra Luis Rojas Marcos[1]. Cuando esta circunstancia no se da o el niño no es capaz de percibirla es probable  que en las posteriores relaciones que mantenga como adulto se manifiesten  todo tipo de antiguos anhelos, carencias  y reacciones infantiles.

 

Allí donde el desarrollo del bebe, del niño o del adolescente no se ha realizado de la manera correcta  o ha sufrido algún trauma, han quedado heridas emocionales espirituales que son como cicatrices visibles de nuestra personalidad[2]. En la edad adulta, al comenzar una relación sentimental, estos aspectos infantiles buscaran inconscientemente su propia satisfacción. Mientras que la parte madura de nosotros se comporta de forma adulta, la parte traumatizada e infantil se muestra necesitada o reacciona esquiva y asustada. El conocido psicólogo Erik H. Erikson explica  que las experiencias dañinas de la infancia y adolescencia nutren las raíces de los sentimientos opuestos, como la desconfianza, la duda, el autodesprecio, la desidia, la confusión de identidad y la desesperanza.
 
 
Durante nuestros primeros años podemos aprender y desarrollar diferentes tipos de apegos que constituyen  la forma en la que la persona comienza a relacionarse con el ser más próximo. Esta relación se realiza a través del contacto físico, el afecto, y en definitiva el amor que, en términos generales suele ser la madre según la gran mayoría de los autores aunque psicólogos, como Collins y Read, señalan que los modelos internos de apego no reflejan solo la calidad de la relación cuidador y niño, sino que existen influencias de otras figuras de apego, como son los hermanos, abuelos, y otros familiares o personas que hayan mantenido con el niño una relación importante para él. 
 
 
Si hemos tenido lo que en términos psicológicos se denomina un apego seguro, es decir, nuestra madre, nuestro padre nos han querido y nosotros hemos tenido la certeza de que eso era así, tendremos mayor capacidad de amar y menores problemas en nuestras relaciones de pareja, explica Varela.
 
El niño que se siente querido por sus padres y recibe de ellos frecuentes muestras de amor, no suelen inquietarse demasiado si su madre se ausenta; toleran esta separación sin reaccionar ansiosamente y confían en que ella volverá. En este caso, cuando el adulto se enamora reaccionará de modo parecido, confiando en el otro. La relación amorosa resulta sosegada, calida, y gratificante. “Si por el contrario– continua Varela_   hemos tenido  un apego ambivalente, es decir,  unas veces nos querían, otras veces no: una relación a veces cariñosa, en otras ocasiones fría. El niño vive en el desconcierto, sintiéndose querido e ignorado sin previsión. El enamorado adulto, no esta seguro de que le amen de verdad o de que los demás quieran permanecer con él.
 
 
La psicóloga considera que ese apego ambivalente nos hace sentir miedo y desconfianza cuando somos adultos. No sabemos cómo va a reaccionar nuestra pareja  y, por tanto, nosotros también respondemos de un modo ambivalente.
 
Sencillamente, el enamorado ansioso esta repitiendo el estilo que aprendió. Por último, la experta hace referencia al apego evitativo o de  rechazo: en este caso el individuo no se ha sentido elegido en su hogar. “En algunas familias no se quiere o se quiere de un modo muy extraño y escondido, difícil de ser interpretado por el niño”, advierte Varela. Quien ha crecido en ese ambiente se convierte en una persona fría y distante, un amante esquivo que no aprende a querer bien y al que a veces le da miedo amar y, por tanto, cuando es adulta quiere también de una manera extraña.
 
Es posible que todo esto, al menos en principio, te parezca desalentador, incluso puede que no te guste nada. Puedes pensar que el asunto es complicado y quizá lo sea, pero no te desanimes. Como escribe con magnifico criterio Wayne W. Dyer en uno de los mejores ensayos de autoayuda, Tus zonas erróneas: “Si, es difícil desligarse de las viejas cadenas y limpiar las heridas abiertas, pero es aun mas difícil aferrarse a ellas si uno considera las consecuencias que eso implica”[3]
 
 
Todos nosotros llevamos a nuestras relaciones adultas un bagaje emocional procedente de nuestra niñez. Estamos formados en buena medida por nuestro pasado. Si quieres conocer a alguien que no haya sufrido ningún daño emocional en la infancia ¡te deseo suerte! y por favor, si lo consigues, preséntemelo.

[1] Convivir Luis Rojas Marcos Aguilar P 26 -27

[2] Eva-Maria Zurzhorst El regreso al amor Destino p, 76

[3] Wayne W. Dyer . Tus zonas erróneas p, 54

 
 Video , especialmente recomendable, si sois padres de niños pequeños. Creo que les puede resultar útil
Magia para padres y niños Lobable Me! Construyendo autoestima 
 

                                                                                 

 

 

Acerca de María José Bosch

mariajoseacercade

Con más de veinte años de experiencia en la radio, María José Bosch entiende el medio como una plataforma para contar historias. Así, hablando de la vida, logró audiencias que mantuvieron el programa La Noche (Cadena Cope) durante varias temporadas, como segundo programa más escuchado en España, en su franja de emisión.

Su inquietud por la felicidad humana y los obstáculos psicológicos que nos impiden disfrutar de ella, han orientado su trayectoria profesional al periodismo especializado en psicología y desarrollo personal con propuestas como Mejor Imposible (2015) un programa motivacional enfocado al bienestar físico, mental y emocional de las personas ( Radio 4G) . En septiembre de 2015, publica su cuarto libro Diosas sin edad (ARCOPRESS)  Leer más

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