Con la ira a tu favor

 

Gestionar la ira

La capacidad de entender y canalizar la ira representa un importante aprendizaje que colaborara de manera muy visible en una mejor calidad de vida.

Comencemos por no olvidar que una característica de la ira a tener muy en cuenta es que, cuanto más pensamos en las causas que la han desencadenado, mas razones y justificaciones tenemos para estar furiosos. Darle vueltas al asunto es avivar las llamas de la ira. Cuando más piensas en los motivos que te producen ira, más iracundo te sientes. La ira y la tristeza son emociones que se retroalimentan. Una vez disparadas, nuestra grabadora interior va encontrando a cada instante más motivos y más poderosos, para estar irascibles.

 

 

 

Este cuento explica de manera divertida y con gran claridad como si no alimentas la emoción, esta tiene muchas posibilidades de desvanecerse: La ira y la montaña.

Cuentan que había un hombre que sufría con frecuencias ataques de ira y cólera, así que decidió un día abordar la situación. Para ello se fue a ver a un viajo sabio con fama de conocer la naturaleza humana; al llegar a su presencia le hablo así:

-      Señor, quiero solicitar tu ayuda. Con frecuencia tengo ataques de ira y cólera que hacen que hacen que mi vida y la de mi familia sea muy desgraciada y ya he perdido a todos mis amigos. Ya sé que yo soy así, pero confió en poder cambiar si usted me aconseja.

-      Lo que me cuentas es muy interesante- dijo el sabio-, pero para poder ayudarte eficazmente necesito que me muestres tu ira para saber de qué naturaleza es.

-      Pero ahora no estoy enfadado – contesto el hombre.

-      Bien, en ese caso- continuo el sabio- lo que tendrás que hacer la próxima vez que la ira te invada es venir rápidamente a visitarme a mi casa que está en lo alto de una montaña. Recuerda que has de venir lo más pronto que puedas.

El hombre se mostro de acuerdo y regreso a su casa, pero al día siguiente un pequeño incidente incendio su cólera y marcho velozmente a ver al anciano.

Sin embargo, la distancia es larga, la subida empinada y el calor sofocante, así que llegó a casa del anciano completamente agotado.

-      Señor, aquí estoy como me dijiste.

-      Estupendo, muéstrame tu ira

Pero el hombre estaba tan agotado que no tenía ni rastro de ira.

-      Eso es porque no has venido lo suficientemente rápido – dijo el anciano-, la próxima vez sube las cuestas más ligeras y así llegaras aun con la ira.

A los pocos días, al hombre le asalto otro ataque de cólera y, recordando las recomendaciones del sabio, subió las cuestas a todo correr. Lógicamente, cuando llegó estaba completamente exhausto y el sabio lo reprendió severamente.

-      Esto no puede seguir así. Creo que debes esforzarte más y subir las cuestas mucho más deprisa, porque si no lo haces así no podré conocer tu ira.

El hombre bajo entristecido, jurándose que la próxima ocasión correría con todas sus fuerzas para llegar a tiempo de mostrar su ira.

Pero no ocurrió así. Una y otra vez subía las cuestas hasta la casa del anciano, y una y otra vez llegaba tan cansado que casi no podía hablar.

Un día que llego en tal condición que tuvieron que acostarlo, el sabio le dijo.

-      Creo que me has engañado. Si la ira formara parte de ti, podrías enseñármela estuvieras cansado o no. Has subido a mi casa más de veinte veces y todas ellas has llegado sin asomo de ira.

La verdad es que esa ira no te pertenece, llega a ti motivada por cualquier cosa y tú, estúpidamente, la recoges en tu mente. Por tanto, tienes dos opciones: o no recogerla… o ponerte a subir cuestas a toda carrera como un loco.[i][1]

 

Alfred Blasi, una singular y asombrosa historia de superacion personal, constituye un magnifico ejemplo para ilustar el contenido de este post. 

Tuve la oportunidad de entrevistarle, para  Te puede pasar a ti un programa  de la serie de treinta y tres que dirigi y presenté en la Tv del grupo COPE  Te puede pasar a ti, en la TV del Grupo COPE

En su libro -«Mi lucha contra la fibromialgia» (Ediciones El Andén)-, Blasi relata su paso del tormento al éxtasis. Todo empieza en 1996, cuando a sus 29 años cayó enfermo por culpa de una gripe vulgar. Una vez que remitieron los síntomas, empezó a sentir un dolor profundo en todo su cuerpo. Llegaron a diagnosticarle cáncer, fatiga crónica, hiponcondría, depresión y lumbalgia.

Finalmente, los médicos determinaron que sufría fibromialgia, una enfermedad que padecen 1,5 millones de españoles y que se resume en un dolor intenso en los músculos. En 1999 le concedieron la invalidez absoluta y permanente. Sin poder trabajar en su negocio de informática, postrado en la cama y roto de dolor, llegó a pensar incluso en el suicidio. Hasta que él mismo se salvó.

Comenzó a investigar por Internet sobre su enfermedad y se empapó de bibliografía. Estudió el funcionamiento de las células musculares y llegó a la conclusión de que las molestias musculares, o al menos la mayor parte, dependen de unos 25 elementos químicos, de su proporción y concentración en esas células.

Tras indagar más, concluyó que algunas patologías como la suya se deben al desequilibrio que se produce en las células musculares cuando pierden algunos iones, sobre todo los de sodio, potasio, calcio y magnesio. De ahí dedujo la terapia: un compuesto de sales minerales con esos elementos que ayudaran a las células a recuperar su equilibrio.

Tras varios ensayos y fracasos, Blasi dio con la fórmula precisa de este compuesto y fue el primero en probarlo. En seis meses pudo volver a practicar una de sus aficiones, jugar al fútbol, y pocos meses después hacía vida normal. Incluso la Seguridad Social le revocó su baja «por curación».

Al principio, se dedicó a elaborar en casa su compuesto -cuya fórmula patentó-, y lo distribuía gratuitamente a quien se lo pedía. Luego, lo hizo a través de una farmacia de Reus, pero corrió la voz. Internet trasladó la noticia a todo el mundo y los encargos desbordaron su voluntarismo.

 

Alfred BASI PRIMERA PARTE 

 

 

 

ALFRED BLASI SEGUNDA PART

 

 

ALFRED BASI TERCERA PARTE 

 

 

ABC HEMEROTECA  25/11/2007 

 

 

 


[1] Los mejores cuentos de las tradiciones de oriente Sebastian Vazquez y Ramiro Calle Edaf Madrid 2003 p, 30.

 


 

El poder de la culpa

 

La culpa está inscrita en nuestra cultura. Flota en el arte que decora las iglesias, en las guerras, en las relaciones, en las cárceles, en los recuerdos de infancia, en la educación, en el sexo… Esta emoción de consecuencias devastadoras se ha utilizado siempre como instrumento de manipulación y control. Ya sea con mensajes provenientes de la religión o de la política, para defender ciertas convicciones, para educar a los niños, y a otro nivel, en las relaciones cotidianas, con el chantaje emocional que muchas personas ejercen sobre otras sin pudor alguno. Entre los complejos de culpabilidad, los más terribles y devastadores son lsos que se producen en el ámbito de la religión. La obsesión por la culpa y el pecado es demoledora.
Una mala acción, una trasgresión o una ofensa ligan sentimentalmente al culpable y si victima[1]. El sentimiento de culpa, irremediablemente nos conecta con el miedo a no ser aceptados, acaso nuestro temor más profundo. Se teme el abandono pues la necesidad de ser amados y aceptados es una inspiración innata en todos nosotros. Cando la culpa se interioriza contra nosotros mismos, dejamos de creer en nuestra valía personal y nos juzgamos no merecedores de amor. Como consecuencia, intentamos ser como creemos que las otras personas quieren que seamos, y así evitar el temido abandono. Pero sucede que nuestra verdadera forma de ser termina manifestándose, y el miedo al abandono se incrementa. Surge entonces la agresividad contra uno mismo a través del autoreproche y la critica constante
 
 
Omnipotencia escondida
 
La culpabilidad procede del poder que creemos tener sobre los demás, nuestro entorno, el mundo… “El hombre queda herido y derrotado al comprobar que no puede volar por las cumbres del ideal”[2]
Un medio de tener poder sobre los otros es culpabilizándoles. Las personas con un carácter culpable suelen ostentar cierto poder, me refiero en cuanto a sus relaciones con los otros. Suelen poseer una fuerte inclinación a influir en los demás, intentan imponer sus preferencias y decisiones, sus ideas y valores, en lugar de respetar la libertad de los otros. Según los casos estas personas utilizan la persuasión, la seducción o directamente la manipulación. Establecen una relación de poder con los demás y frecuentemente este actitud, consciente o inconsciente, les provoca sentimiento de omnipotencia
La culpabilidad se apoya en un senda de omnipotencia ilusoria.  Jaques Salome
 
 
Conseguir que alguien se sienta mal es una manera de ejercer el poder sobre él. Es conseguir influir en su estado de ánimo, sus emociones, sus pensamientos. Y eso es ostentar mucho pero que mucho poder sobre otra persona. Vivir pendientes de la opinión ajena, depender de algún modo de lo que piensan los demás de nosotros representa un caudal feroz de culpa que termina desbordándonos. Aceptemos en nosotros cosas que hemos escogido pero que les pueden disgustar a los demás. ¡No busquemos permanentemente la aprobación de los otros !
 
Este cuento clásico de la india, El hombre que preguntó a los muertos,  narra la historia de alguien condicionado por las críticas y el rechazo de los demás y del extraño consejo que le dio un sabio
 
 
Cuentan que un hombre sufría en silencio, pues se sentía muy condicionado por los demás tanto por sus halagos y alabanzas como por sus críticas y rechazo. Resuelto a afrontar la situación, decidió visitar a un anciano con fama de sabio.
 
Esta oída la situación, le dijo:
-Sin formular preguntas harás exactamente lo que yo te mande. Ahora mismo iras al cementerio y dedicaras varias horas a alagar y verter alabanzas a los muertos. Después vuelve.
 
El hombre obedeció y se encamino al cementerio, donde llevo a cabo lo ordenado. Al regresar, el sabio le pregunto:
-¿Que han contestado los muertos?
-Pues ahora regresar nuevamente al cementerio e insúltales gravemente a los muertos durante horas- volvió a ordenar el anciano.
 
El hombre no comprendía nada, pero obedeció de nuevo y, después de insultar a los muertos, regreso otra vez ante el sabio, que le volvió a preguntar:
-¿Qué te han contestado los muertos, ahora?
-Tampoco han contestado – respondió el hombre-- ¿cómo podrían hacerlo si están muertos?
 
El viejo lo miro y dijo:
-Que esos muertos sean el ejemplo en que te mires. Igual que ellos murieron, ha de morir en ti tu importancia personal. Si ella muere, no habrá quien reciba halagos ni insultos y entonces quedaras libre y no te sentirás ya nunca condicionado por los demás.[3]
 
 
 
Rafael Santandreu, psicólogo y autor de numerosos libros de psicologia y crecimiento personal, ofrece una entrevista en torno a la culpa, en ParatodosLa2 (TVE )
 
 
 
 
 

[1] Maria Merce Conangla Crisis emocionales RBA p, 202 Barcelona 2007
[2] El arte de ser felizp, 58
[3] Los mejores cuentos de las tradiciones de oriente. Sebastián Vázquez y Ramiro Calle Edaf Madrid 2003 p, 40

Bajo la óptica del humor

 

Humberto Eco urdió toda una trama policíaca entre los muros de una abadía en la Alta Edad Media para exponer el poder de la risa. En El nombre de la rosa se suceden incluso crímenes para ocultar al pueblo la defensa que supuestamente hiciera Aristóteles, sobre la bondad de las carcajadas. Como recordamos en la Edad Media, periodo en que transcurre esta hermosa obra, la risa estaba prohibida por el intento de reprimir la alegría y la libertad del hombre. Por ello vemos en el nombre de la rosa, que lo que esconde el monje es, precisamente, eso, la risa.

Curiosamente lo que estaba prohibido para el pueblo, los poderosos se lo procuraban con los conocidos bufones curadores, que aparecen en las cenas palaciegas para conseguir con sus bromas que los reyes y nobles disfrutaran de una vida más agradable. Uno de los momentos más importantes de la actuación de los estos peculiares sanadores tenían lugar, especialmente durante la comida, con el fin de hacer reír a los comensales y hacerles segregar más jugos gástricos, para tener mejor digestión. En aquella misma época un profesor de cirugía, Henri de Mondebille que vivió entre 1260 y 1313, proponía la alegría como ayuda en la recuperación de los pacientes que habían sufrido intervenciones quirúrgicas

Ejemplos a lo largo de la historia que tenían como objetivo primordial estimular el buen ánimo son frecuentes. En la India, por ejemplo, existen incluso templos sagrados donde se practica la risa, ya que es considerada una técnica de meditación en si misma. Lo cual resulta muy razonable ya que el objetivo que persigue la meditación es para el pensamiento y justamente,  Cuando reímos nos, no podemos pensar. América, existen tribus como los hipi y zuni, que tienen payasos emocionales. La risa es un regalo misterioso de la naturaleza que va incluida en nuestro equipaje al nacer[1], escribe el psiquiatra Luis Rojas marcos

Reíd, y el mundo reirá con vosotros;

Llorad y llorareis solos.

Etla Wheeler Wilcox

El sentido del humor actúa como un purgante psicológico que nos libera de obsesiones destructivas[2]. Nos reímos espontáneamente en situaciones de triunfo, de asombro, de broma, y de vergüenza ajena. Pero, y ahí está la clave, tener sentido del humor no basta con reír mucho, ni siquiera con encontrar divertidas muchas cosas y estar todo el día partidos de la risa. Eso, entre tú y yo, puede convertirnos en un perfecto imbécil. El sentido del humor es otra cosa: “Es mantener siempre un tono agradable predominante ante todas las situaciones, proporcionándonos una visión positiva y relajada de la vida”[3], escribe José Elías, quien aconseja que para aprender a tener y practicar el sentido del humor es necesario buscar conscientemente quebrar la realidad de las cosas - los esquemas establecidos o la racionalidad usual – con un tono mental grato, seguro que las cosas nos irán mejor y nuestra mente y nuestro cuerpo nos lo agradecerán, asegura el introductor de la psicoterapia en España. También es necesario revisar los motivos que algunas personas que encuentran para desatacar su risa que en ocasiones puede ser enfermiza. Si repasamos la historia podemos encontrarnos con terribles ejemplos ya que, como todos conocemos la violencia más cruel era motivo de risas en la Antigüedad. Desde Aristóteles hasta descartes, la mayoría de los pensadores de antaño consideraban la risa como una manifestación de burla y de desprecio. La biblia menciona la risa en un buen numero de pasajes, y en casi todos ellos el protagonista risueño tenía como objetivo burlarse o humillar a un semejante. Pongamos como ejemplo a los patricios romanos cuando acudían diariamente al circo para desatar su entusiasmo y carcajadas a cuenta de los espectáculos sadomasoquistas más salvajes. Recordemos también que las deformidades del cuerpo también ha sido un viejo objeto de risas ridículas, ahí estaban algunos de los príncipes del renacimiento que coleccionaban enanos y jorobados para animar sus fiestas. Afortunadamente con el paso del tiempo, la risa se ha humanizado, pero aun, aunque los casos no sean tan sangrantes existen personas con un pésimo gusto cuya risa proviene de las desgracias del otro.

 

El hecho de que nos riamos en respuesta a estímulos tan diversos como un chiste, una situación ridícula inesperada, un traspié ajeno, o unas buenas cosquillas, ha dejado perplejos a cientos de filósofos, antropólogos y psicólogos de todas las épocas explica Luis rojas marcos en su libro Antídotos de la nostalgia, para quien “quizá no exista otro acto humano que, a pesar de haber despertado la curiosidad de tantos investigadores, se mantenga a estas alturas tan inexplicado[4]

 

Charles Darwin sugirió que las cosquillas nos ayudan a adaptarnos. Juegan, por ejemplo, un papel importante en el fortalecimiento de los lazos entre padres e hijos. Cuando el padre o la madre hace cosquillas al bebe, el pequeño se ríe excitado de placer, el progenitor se gratifica y ambos se conectan emocionalmente. Esta unión supone más seguridad para la supervivencia de la criatura.

 

¿Cuándo fue la última vez que has disfrutado de una larga y beneficiosa carcajada?, Haz un cálculo a bote pronto: ¿en cuantas ocasiones te has reído hoy? Los dicen los expertos: ¡No hay nada como la risa para alejar los problemas de nuestra mente ¡

 


[1] Luis rojas marcos Antídotos de la nostalgia , p, 140

[2] Luis Rojas Marcos Nuestra incierta vida normal Santillana Madrid 2004 p, 116

[3] José Elías Guía práctica de psicoterapia Orión 2005 p, 26.

[4] Luis Rojas Marcos Antídotos de la nostalgia Espasa 2003 Madrid p, 139

La alegría alarga la vida. Rigor científico

 

 

Un estudio realizado hace pocos años en Japón reveló que las personas que no creen que valga la pena vivir la vida son más propensas a morir prematuramente. La investigación es la más grande efectuada hasta la fecha que analiza cómo la "sensación de disfrute y de bienestar por estar vivo" afecta el riesgo de muerte y la segunda que examina la muerte por causas específicas, según el equipo del doctor Toshimasa Sone, de la Universidad de Tohoku, en Sendai.
Los investigadores observaron a 43.391 hombres y mujeres de 40 a 79 años que vivían en la región de Ohsaki y que fueron seguidos durante siete años, lapso en el cual 3.048 fallecieron. A todos los participantes se les consultó si disfrutaban de la vida. El 59 por ciento dijo que sí, el 36,4 por ciento señaló que no estaba seguro y el 4,6 por ciento manifestó que no disfrutaba de la vida. Las personas que carecían de una sensación de disfrute ante la vida tenían una tendencia acusada a permanecer solos, sin decidirse a la vida en pareja o casarse, tenían un estado de salud más debilitado y presentaban mayores niveles de estrés mental y sufrían de mayor dolor corporal. Asimismo, esas personas eran más proclives a presentar un funcionamiento físico limitado. Pero aun después de que los investigadores usaran técnicas estadísticas para ajustar esos factores, las personas sin sensación de disfrute de la vida corrían más riesgo de morir durante el período de seguimiento comparado con aquellas que sí disfrutaban de la vida.

La relación también fue independiente de los antecedentes de enfermedad y consumo de alcohol. En general, las personas sin disfrute eran un 50 por ciento más propensas a morir por cualquier causa durante el seguimiento que las que pensaban que la vida valía la pena.

Las personas con visión negativa corrían más riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, frecuentemente accidente cerebro vascular y eran un 90 por ciento más proclives a morir por causas "externas".

De los 186 fallecimientos por causas externas entre los participantes, 90 fueron suicidio

 

 

¿ Qué es la seducción?

 

Seducir: Embargar o cautivar el ánimo. Engañar con arte y maña. Atraer físicamente a alguien para obtener una relación sexual. El diccionario de la Real Academia se queda corto para explicar un arte que ha hecho Historia. Un arte que aunque carece de reglas estrictas existen estrategias importadas de otros sectores, como la eonomia y el marquetung. David Anderson y Shigeyuki Hamori, economista de la Universidad de Kobe, publicaron un estudio en la revista “Japan and the World Economy” en que afirman que la conducta que mantenemos al buscar pareja refleja el “precio social” que nos auto asignamos. Si la exigencia personal en la seducción es elevada, esto significa que nos hemos puesto un precio alto. En el mercado en general es habitual asumir que los productos más caros son de mejor calidad, bien lo saben los economistas y expertos en marquetung… Por ello, los aspirantes al amor, señalan los autores, deben esforzarse en conocer, valorar y potenciar sus activos personales ya que son los que fijan su precio social.

En términos psicológicos, el estado de la autoestima determina una “tasación” al alza o a la baja…. un bajo precio social presupone emociones negativas, como el miedo a resultar herido o rechazado al implicarse afectivamente, la necesidad de aprobación, o la ansiedad qie les produce estar solos.

En parecida dirección, la psicóloga Alejandra Vallejo-Nájera, escarba, en su libro 'Psicología de la seducción' : "Seducimos cada vez que nos comunicamos y logramos que la persona de enfrente se sienta atraída por nosotros”por ello la autora nos anima a conocernos como aspecto fundamental de la seducción: "Es importante descubrir que es lo que nos hace más atractivos y para quién” . “Para seducir hay que hacer sentir valioso al que está enfrente, saber qué espera de la relación contigo, ya sea personal o laboral", apunta la autora quien defiende como potente agente de seducción la confianza en uno mismo.

Los dientes del sultán ( Cuento)

 

En un país muy lejano, al oriente del gran desierto vivía un viejo Sultán, dueño de una inmensa fortuna.        

El Sultán era un hombre muy temperamental además de supersticioso. Una noche soñó que había perdido todos los dientes. Inmediatamente después de despertar, mandó llamar a uno de los sabios de su corte para pedirle urgentemente que interpretase su sueño.        

- ¡Qué desgracia mi Señor! - exclamó el Sabio - Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.        

- ¡Qué insolencia! - gritó el Sultán enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!        

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos, por ser un pájaro de mal agüero. Más tarde, ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:        

- ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que vuestra merced tendrá una larga vida y sobrevivirá a todos sus parientes.        

Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando éste salía del Palacio, uno de los consejeros reales le dijo admirado:        

- ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños del Sultán es la misma que la del primer Sabio. No entiendo por qué al primero le castigó con cien azotes, mientras que a vos os premia con cien monedas de oro.        

- Recuerda bien amigo mío -- respondió el segundo Sabio-- que todo depende de la forma en que se dicen las cosas... La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la enchapamos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado...        

- No olvides mi querido amigo -continuó el sabio- que puedes comunicar una misma verdad de dos formas: la pesimista que sólo recalcará el lado negativo de esa verdad; o la optimista, que sabrá encontrarle siempre el lado positivo a la misma verdad.        

Acerca de María José Bosch

mariajoseacercade

Con más de veinte años de experiencia en la radio, María José Bosch entiende el medio como una plataforma para contar historias. Así, hablando de la vida, logró audiencias que mantuvieron el programa La Noche (Cadena Cope) durante varias temporadas, como segundo programa más escuchado en España, en su franja de emisión.

Su inquietud por la felicidad humana y los obstáculos psicológicos que nos impiden disfrutar de ella, han orientado su trayectoria profesional al periodismo especializado en psicología y desarrollo personal con propuestas como Mejor Imposible (2015) un programa motivacional enfocado al bienestar físico, mental y emocional de las personas ( Radio 4G) . En septiembre de 2015, publica su cuarto libro Diosas sin edad (ARCOPRESS)  Leer más

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