El amor altera la mente

 

“En ningún otro momento somos tan vulnerables y tan indefensos ante el sufrimiento como sucede cuando estamos enamorados. Y es que enamorarse implica abrise, exponerse y arriesgarse a ser rechazados”[1].Aunque suene exagerado, un nuevo amor puede comparase con una enfermedad mental como una patología; un trastorno ocasional con sus síntomas característicos que representan una mezcla de euforia, demencia y obsesión. Cuando nos enamoramos aparece una especie de secuestro mental. La vida del enamorado gira en torno a cuándo se producirá el próximo encuentro con la persona amada. De repente, el tiempo adquiere un ritmo distinto, en función de si estamos o no con la persona amada. Hay un sentimiento de encantamiento, de absorción en forma de entrega al otro. Para aproximarnos al tema más inefable y etéreo de la condición humana, sin duda es necesario ir más allá de la racionalidad.

Siempre hay algo de locura en el amor, pero

         siempre hay algo de razón en la locura.

                                               Nietzsche

          

Ante el fenómeno del amor cada uno de nosotros tenemos nuestra propia percepción y sensibilidad. Hay quien se enamora con frecuencia y de distintas personas por poco tiempo, en sintonía con Richard Lewis quien decía que:” el enamoramiento son los dos minutos y medio más extraordinarios de nuestra vida” mientras que otros confiesan no haberse enamorado nunca o una vez y para toda la vida. Existen los que se enamoran en poquísimo tiempo de una persona a la que no conocen, que no saben si les ama y, que, a veces, les provoca un sufrimiento atroz. En este caso el amor del enamoramiento se presenta como algo que se apodera de nosotros, que nos ata contra nuestra voluntad. Como una enfermedad de la que queremos liberarnos. Así podemos llegar a amar a personas en las que no tenemos confianza, incluso que pueden llegar a traicionarnos. Sin embargo, seguimos amándolas a pesar del dolor, a pesar de la desesperación, a pesar del odio. Como decía Madame de La Fállete de la princesa de Clèves: “Ella se turbaba al verlo, y no obstante estaba contenta de ello. Y le pareció odiarlo por el dolor que aquel pensamiento le causaba”.

 


[1] Antidotos contra la nostalgia Luis Rojas Marcos Espasa Calpe 2006 booket Madrid 2006 p, 65

La felicidad: Un estado emocional

Basta echar una mirada a nuestro alrededor para darnos cuenta de que el mundo que nos rodea está plagado de problemas e infelicidad. Pero, de la misma forma, con solo mirar a nuestro alrededor descubrimos todas las cosas bellas que nos depara la vida. ¿Qué diferencia hay entre la primera mirada y la segunda? Simplemente, una sana intención de ser feliz….

 

“ Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una

disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.”

                                                                    Johon Locke

La felicidad constituye una de las metas más importantes, si no la más relevante, de nuestras vidas. Su significado ha sido apasionado objeto de atención y tema fundamental de la literatura de todos los tiempos. Religiones, corrientes ideológicas y escuelas filosóficas han intentado encontrar la fórmula mágica que permita al ser humano ser feliz. De momento nadie parece poseer la fórmula magistral. Definir en qué consiste esa felicidad, esa dicha estable, opuesta a los vaivenes de la fortuna, que los griegos llamaban eudaimonía, tampoco resulta empresa fácil.  

 

-Cuando yo empleo una palabra, declaro Tentetieso

en tono desdeñosos, significa lo que yo quiero que

signifiquen, ¡ni más ni menos!.

-La cuestión está en saber, objeto Alicia, si usted puede

conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

-La cuestión está en saber, insistió tentetieso,

quien manda aquí, ¡ si las palabras o yo!.

                                               

                                                                 Lewis Carroll

                       A través del espejo y lo que Alicia encontró allí.

Para cada uno de nosotros la felicidad puede tener diferentes significados, pero lo que es seguro es que desde que nacemos, los humanos perseguimos, por encima de todo, dos objetivos: conseguir placer y evitar el dolor. Las emociones se encargan de determinar inequívocamente lo uno y lo otro. Si sabes cómo relacionarte con ellas, te permitirán vivir con plenitud, amor y felicidad. Pero siempre con la sabiduría de que es efímera. La felicidad es una emoción básica universal y, como todas las emociones, transitoria. Sera, por tanto, cuestión de atesorar el mayor número de momentos fugaces en nuestra vida...

Os dejo uno de los mejores cuentos, en mi opinión, sobre el verdadero significado de la felicidad : El buscador

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador. Un buscador es alguien que busca, no necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente, alguien para quien su vida es una búsqueda. Un día nuestro buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción… “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. – No, dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?. El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuánto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?… ¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, y el casamiento de los amigos…? y el viaje más deseado…? y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

¡ Hasta el próximo post !

El Cambio

Quiero comenzar este blog, escribiendo sobre el CAMBIO, pero no del político y/ o social, sino de uno más íntimo y gestionable, el personal. Lo haré con una historia inspirada en uno de los animales más majestuosos de la creación. Narra el mito del rejuvenecimiento de las águilas, desde tiempos inmemoriales considerada un símbolo de poder, libertad, sabiduría y excelencia..

Este mito qué, probablemente, sea una referencia al Salmo 103:5 «...de modo que te rejuvenezcas como el águila” me parece ideal para reflexionar acerca de momentos, etapas y cambios que, sea nuestro deseo o no, la vida siempre nos invita a realizar. Cada uno sabe bien, cuando ha llegado el suyo. Al final, solo nosotros decidimos realizarlo o ignorarlo. Y creo que tomar una u otra decision, puede cambiar el argumento de nuestra vida.

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Nunca te ates. ( Cuento)

 

 

 

Nunca te ates.

Una vez un guerrero indígena muy respetado y la hija de una mujer que había sido matrona de la tribu, se enamoraron profundamente. Su amor persistió durante el tiempo suficiente para que los jóvenes tomaran la decisión de casarse para lo cual tenían el permiso del jefe de la tribu. Pero antes de formalizar el casamiento, los jóvenes enamorados fueron a ver al Brujo, un hombre muy sabio y muy poderoso, que tenía elixires, y conjuros, hierbas increíbles, para saber si los astros estaban a su favor, si los Dioses los iban a proteger.

El hechicero, les dijo que ellos eran buenos muchachos, jóvenes y que no había ninguna razón para que los dioses se opusieran.

 

Entonces replicaron que querían realizar algún conjuro que les diera la formula para ser felices siempre...

Ante la insistencia de los jóvenes, el hombre sabio de la tribu les dijo:

- Bueno hay un conjuro que podemos hacer, pero no sé si están dispuestos porque es ciertamente complicado.

- Sí, claro-, contestaron ellos.

 

Entonces el brujo le pidió al guerrero: escala la montaña más alta, busca allí al halcón más vigoroso, el que vuele más alto, el que le parezca más fuerte, el que tenga el pico más afilado, y que vivo, se lo traiga.

Y a ella le dijo: a ti no te va a ser tan fácil, vas a tener que internarte en el Monte, buscar el águila que te parezca que es la mejor cazadora, la que vuele más alto, la que sea más fuerte, la de mejor mirada. Tendrás que cazarla sola, sin que nadie te ayude y después, tráela viva ante mi.

Cada uno salió a cumplir su tarea.

 

Cuatro días después volvieron con el ave que se les había encomendado, y le preguntaron al brujo:

- ¿Ahora qué hacemos?, ¿las cocinamos?, ¿las comemos?, ¿tomamos su sangre?, ¿qué hacemos con ellas?"

El brujo les dijo:

- "Vamos a hacer el conjuro. ¿Volaban alto?", preguntó.

- "Sí", le dijeron.

- "¿Eran fuertes sus alas, eran sanas, independientes?"

- "Sí", contestaron.

- "Muy bien", dijo el hechicero, "Ahora atadlas entre sí por las patas y suéltenlas para que vuelen"...

 

Entonces el águila y el halcón comenzaron a tropezarse, intentaron volar, pero lo único que lograban, era revolcarse en la tierra del suelo, haciéndose daño mutuamente, hasta que empezaron a picotearse entre sí. Entonces el hombre sabio de la tribu les dijo:

- "Este es el conjuro: Si queréis ser felices y seguir amándoos para siempre: Volad independientes y jamás os atéis el uno al otro

Veredicto: culpable.

Somos el juez implacable y despiadado de nosotros mismos. El más inflexible, es, ése que reside en nuestro interior. Que nos juzgue como culpables o no, depende en gran parte de lo que hayamos aprendido, es decir, de los mensajes que llevamos grabados en nuestra mente.

 

 

— ¡Pero no hay a quién juzgar! —exclamó el principito.
—Te juzgarás a ti mismo —le respondió el Rey—. Es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio.

 

El Principito.

Antoine de Sanint-Exupéry

“La capacidad para juzgarnos puede convertirse en un verdadero tormento. Pese a los años que llevo trabajando en el mundo de la mente humana, todavía me sorprendo ante el grado de crueldad con que algunas personas se tratan a sí mismas, la profunda aversión o el asco que llegan a sentir por su propio ser” manifiesta el prestigioso psiquiatra Luis Rojas Marcos.

El primer castigo  del culpable  es que su conciencia

lo juzga y no lo absuelve nunca

Decimus Junius Juvenal

                                 

“La culpa es una de las más poderosas y dañinas emociones humanas “[1]Educados en ella, le permitimos entrar en nuestras vidas por cualquier mínimo resquicio: nos sentimos culpables porque no somos buenos padres, buenos hijos, buenos amantes, buenos amigos…. Nos torturamos por no haber cumplido con cada una de nuestras metas proyectadas, por engordar, por no estar en todos los sitios que pensamos “debemos” estar... Culpable de hacer unas cosas y de no hacer otras, de tener ciertos pensamientos, de sentir emociones y deseos, quizá, inconfesables, de no ser lo bastante esto o de ser demasiado aquello…Razones para sentir culpa, estaremos de acuerdo, no nos falta. La culpabilidad patológica, puede alimentarse de cualquier cosa, de tener atractivo, de triunfar, de ser feliz, de haber dado a luz un niño enfermo o de ser estéril, e incluso de haber sido víctima de una violación. La culpa es una emoción tan invasora y abrumadora, que rara vez somos conscientes de ellas.

Cuando sentimos que los demás no han valorado nuestros trabajo, esfuerzo o sacrificio, o en las que nosotros consideramos que no hemos alcanzado el nivel de nuestras exigencias o no hemos actuado de manera perfecta ¡ojo a los perfeccionistas!, representa una fuente que emana culpa a borbotones. Las personas sufren mucho por los sentimientos de culpa, se sienten tristes y avergonzados por sus equivocaciones y desaciertos. Viven día y noche inculpándose sin poder consolarse por no haber aceptado con la educación de los hijos, por haber tomado aquella actitud o haber pronunciado aquellas determinadas palabras, por no haber atendido suficientemente a tal persona, por haber hecho el ridículo delante de alguien que consideraban importante… Otras, razones, se encuentran tras circunstancias que nos llenan de pesar porque juzgamos que no hemos hecho lo que otros esperaban de nosotros: “No estuve allí cuando me necesitaban” “le di un gran disgusto” “esperaba otra cosa de mi” “creo que le he decepcionado”, detrás de todas estas angustias se esconde el temor a dejar de ser queridos: “la consciencia de culpa es más que todo una angustia frente a la pérdida del amor”, escribía Freud.

Gran parte de la carga que arrastramos se encuentran directamente relacionadas con las exigencias autoimpuestas, en tantas ocasiones ¡imposibles de cumplir! Muchas veces somos extremadamente exigentes o rígidos con nosotros mismos. Puede hacernos demasiado severos con nosotros mismos a pesar de nuestros éxitos y resulta un obstáculo importante para la felicidad

 


[1] Vernon Colema La culpa p, 11

LAS TRES REJAS

 

 El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice: - Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...

-¡Espera! -interrumpe el filósofo-.¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

-¿Las tres rejas?

-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

- Seguro, seguro...no. Lo oí comentar a unos vecinos.

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. ¿Esto que deseas decirme es bueno para alguien?

-No, en realidad no. Al contrario...

-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

-A decir verdad, no.

-Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Acerca de María José Bosch

mariajoseacercade

Con más de veinte años de experiencia en la radio, María José Bosch entiende el medio como una plataforma para contar historias. Así, hablando de la vida, logró audiencias que mantuvieron el programa La Noche (Cadena Cope) durante varias temporadas, como segundo programa más escuchado en España, en su franja de emisión.

Su inquietud por la felicidad humana y los obstáculos psicológicos que nos impiden disfrutar de ella, han orientado su trayectoria profesional al periodismo especializado en psicología y desarrollo personal con propuestas como Mejor Imposible (2015) un programa motivacional enfocado al bienestar físico, mental y emocional de las personas ( Radio 4G) . En septiembre de 2015, publica su cuarto libro Diosas sin edad (ARCOPRESS)  Leer más

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