La danza de las emociones

 

 

 

Nota de autora de mi libro La danza de las emociones, publicado en 2009 con EDAF

Durante cinco años tuve la oportunidad de escuchar a decenas de vidas que, cada noche, descolgaban sus emociones desbordadas por el hilo telefónico.
“ La Noche”, un programa nocturno de la cadena COPE, era un formato de radio intimista que gozó durante su emisión, entre los años 1997 y 2002, de una considerable audiencia como segundo programa nocturno más escuchado en España. El secreto se basaba, tristemente, en el fracaso personal de quienes desde el otro lado de la radio lo hacían posible. Oyentes que en las circunstancias más insospechadas, marcaban un número de teléfono, con la necesidad de aliviar sus angustias hablando con alguien a quien no conocían y frente a miles de miles de personas que escuchaban el programa, sorprendidos ante los vómitos emocionales a los que estaban asistiendo.
Eran la voz del sufrimiento de quienes se sentían arrastrados por una relación emocional que les estaba destruyendo. De aquellos que se encontraban secuestrados por el miedo, atormentados por la culpa o torturados por los celos. De los que, burlados por el orgullo, la emoción de los mil disfraces, habían dejado perder a alguien de quien ya no podían prescindir. En aquellas altas horas escuchábamos la voz de quienes sufrían resignados, y en un silencio solo roto en el anonimato de aquellas noches de radio, el maltrato psicológico de su pareja, en el trabajo o en su propia familia. Allí, en ese terreno de vulnerabilidades en el que se torna la noche, se daban cita los que durante el día, tomaban decisiones arrastrados por la emotividad y, al toque de madrugada, se arrepentían. Quienes no sabían como lidiar con la ira, los que se condenaban por la culpa, los asustados de si mismos. Historias que durante años, al finalizar el programa guardábamos, estremecidos, bajo el cojín de nuestros sueños.
Y fue escuchando en la noche, en ese tiempo que el día no puede ofrecer, cuando tomé conciencia del gran número de personas que sufre de manera inútil, prolongada y destructiva. A la luz de la luna, cuando la sociedad se repliega y nuestros temores se expanden, descubrí los dedos largos del miedo por los que se escurre la felicidad de lo que podía haber sido y no fue. Encontré sin buscarlas, alegrías, y otras tantas esperanzas ahogadas en el mar profundo de la soledad.
Tormenta de emociones
Detrás del 90% de aquellas llamadas, estaban las emociones mal gestionadas que, en varias ocasiones, estuvieron a punto de hacer perder la vida. Elena, una joven de 34 años, salvo la suya por marcar el número de teléfono de la radio. Estaba sola en su casa, hacia apenas unos minutos que el hombre al que amaba le había dicho adiós en el portal. Desbordada por la angustia, incapaz de manejar aquella emoción que se le había anudado al cuello hasta la asfixia, sus palabras eran el sonido de la desolación en la noche. La vida no tenia ya ningún sentido, sin él no se sentía capaz de esperar el suspiro que quedaba hasta el amanecer. Un ruido, el de alguien que se desploma sobre el suelo, y el silencio de Elena nos congelo a todos el corazón. El equipo del programa sorprendido y asustado, se movió con la rapidez de un rayo. En un par de minutos mientras yo, aturdida, seguía recibiendo llamadas en antena, ellos consiguieron la dirección de la muchacha, llamaron a la policía y enviaron una ambulancia a su domicilio. Allí la encontraron, desfallecida en el suelo. A su alrededor, envases de pastillas vacíos; los que con el agua de su pena, se había ido tragado desde que la razón de su existencia la había abandonado. Elena salvo su vida aquella noche, pero siempre he pensado en esos otros seres que, incapaces de bregar con sus emociones, arroyados por sus sentimientos, la perdían en la oscuridad de otras madrugadas.
Los oyentes que lo escuchaban o los periodistas que encontraron, en aquel tiempo de melancolías, razones para escribir a cerca de él, decían que ese, era un programa de emociones. Y si, sin duda, lo era.
 
 
     De la RADIO al Papel 
 
Probablemente, a consecuencia de aquel programa, surgió en mí el interés por comprender los complejos y fascinantes           mecanismos de funcionamiento de la mente humana. Desde entonces, han pasado diez años y casi de manera íntegra mi actividad periodística se ha centrado en programas dedicados a la psicología y el crecimiento personal. Y hoy, una década después, he tenido la oportunidad de ampliar esa experiencia profesional y personal con el propósito de ofrecerte una cálida perspectiva humana del conflictivo mundo de las emociones y de los sentimientos que constituyen, para todos nosotros, una parte vital de nuestra existencia. Una guía, sustentada en fuentes de alto reconocimiento humano y profesional, que te oriente y ayude a resolver los numerosos conflictos psíquicos que, derivados de las emociones, afectan de manera directa a nuestra vida. Para ella he vuelto a contar con la generosidad de prestigiosos psicólogos, psicoterapeutas y psiquiatras que me han regalado sus valiosos conocimientos como ya hicieran en otras aventuras divulgativas que he emprendido durante estos años. Para este libro, que, ahora, sostienes en tus manos, me he valido de diferentes herramientas con la intención de que combinadas todas ellas encuentres en sus páginas un atractivo coctel de entretenimiento, conocimiento y, por supuesto, ¡emoción!:  
 
 
Cuentos, ingenuas historias que nos invitan a explorar la verdadera esencia del amor, la soledad, la amistad y   todos los sentimientos que forman parte de nuestra existencia. Varios de ellos ilustran cada capítulo con la misma intención que me llevaron a ponerles voz para los oyentes: moverte a la reflexión y proporcionarte el efecto balsámico y estimulante que cada uno de ellos contiene.
 
Grandes novelas de la literatura en las que la emoción tiene un valor esencial nos permiten reconocerlas bajos todos sus disfraces y expresiones. A diferencia de las emociones que se oculta en la vida real, la que sienten los personajes de ficción, se despliega ante nuestros ojos con nitidez. La ficción, por tanto, nos ofrece una magnífica oportunidad para que examinemos emociones de la que tan pocos están dispuestos a hablar. A través de ella podemos reconocer con facilidad en otras personas y en otras circunstancias nuestras propias emociones. Aquellas que muy frecuentemente no nos permitimos vivir, las que escondemos y tantas otras a las que tememos enfrentarnos.
 
Cine como instrumento terapéutico. Películas con las que, sin gran dificultad, podemos identificar cual es la naturaleza de nuestros conflictos, y la percepción que de él tenemos con el propósito de fomentar el autoconocimiento, la toma de conciencia, la expresión de sentimientos negados o desconocidos.Relatos de vida emocionantes basadas en historias reales.
 
Citas y aforismos riegan con la sabiduría de grandes pensadores de todos los tiempos estas páginas.
 
Con estos ingredientes, te ofrezco un manojo de páginas escritas desde la convicción de que, la gran mayoría de las personas que se sienten desgraciadas podría llegar a ser felices si dispusieran de la información necesaria e hicieran un esfuerzo bien dirigido. Si estas decidido a poner de tu parte, aquí encontraras, capítulo a capítulo, esa información que te ayudará a comprender tus emociones desde una visión profundamente humana. Es mi intención orientarte en el manejo de la rabia, el control de la ira o los miedos. Ayudarte a combatir la tristeza, la inseguridad, la baja autoestima, la falta de esperanza….
 
Explorar contigo las entrañas de la culpa, la envidia, la vergüenza, los celos o el resentimiento. En definitiva, acercarte el conocimiento, que en la actualidad existe sobre nuestro complejo laberinto emocional de una manera detallada y muy documentada, a la par que práctica, pedagógica y amena, aunque no por ello menos rigurosa.
 
Y por último, y no menos importante, ofrecerte información y herramientas     para que aprendas a regularlas y transformarlas. Si decides emprender algunos de los caminos propuestos, consulta la guía de psicoterapias que encontraras al final de estas páginas en orden alfabético. En ella encontraras de manera detallada su origen, método e indicaciones. Un manual muy completo que puede serte de gran utilidad para adentrarte en el conocimiento y la conciencia de este fascinante universo de sensaciones.
 
 
Comprender tus emociones es acercarte al conocimiento de ti mismo. “Quien se conoce de verdad está llamado para ser feliz de verdad”, decían los pensadores griegos. Uno de los siete sabios lo dejo inscrito en el frontispicio del templo de Delfos: Nosce te ipsum[1]. ¡Feliz encuentro!
 
Comienza en el principio, y continúa hasta que llegues al final: entonces detente. Lewis Carroll
 
 
Os dejo este video que tan generosamente realizo Julió Barroso, periodista especializado en misterio, amen de un tipo estupendo. Con motivo de la publicacion de La danza de las emociones, se presentó una noche en la radio y, camara al hombro, participó del programa,  y cuando finalizó, a las cuatro de la madrugada, improvisamos estos minutos. 
 
 
 
 
 

[1] Conócete a ti mismo

Botiquín para un corazón roto

¿Existe una receta mágica para el desamor?: SI!, la que propone una historia anónima que encontré en Los buenos y los malos amores de Carlos Nessi,

Un hombre había perdido el amor de su amada. Su sufrimiento era espantoso, no tenía consuelo. Busco diversas formas de calmar su dolor pero ninguna le sirvió. Entonces un amigo le aconsejo ir a ver a un sabio que conocía el secreto para hacer desaparecer sus sufrimientos. Agradecido, este hombre busco al sabio y cuando lo encontró le expuso su caso.

-      Para remediar tanto dolor – dijo el sabio- tengo lo que usted necesita

-      ¿qué es y qué tengo que hacer? – pregunto el hombre suplicante.

-      Le voy a dar este té; tómelo dos veces al día. Una por la noche y otra por la mañana. Le aseguro que al cabo de seis meses ya no sentirá dolor.

-      ¿tan bueno es este té? – inquirió esperanzado el hombre que sufría

-      Y el sabio respondió:

¡No es el té. ¡es el tiempo!

 

 

Si en este momento te encuentras con el corazón en los huesos, no existe ningún brebaje mágico - salvo el té del sabio…para hacerte sentir mejor pero sí pueden beneficiarte algunas pautas que te ayudarán a salir de esta crisis como una persona mucho más fuerte que ahora. Hay un mundo ahí afuera, y volver a sentir felicidad y plenitud, como antes o tal vez mucho más, es posible si mantienes una actitud adecuada. He recogido, como botiquín de urgencia, algunos de los muchos consejos que la sabiduría popular suele ofrecer para estos casos, los he mezclado con la orientación de algunos expertos en corazones rotos y el resultado es una pequeña hoja de ruta que puede llevarte al otro lado de la orilla en la que ahora te encuentras. Ha llegado el momento de que empieces a recorrer el camino. ¡Manos a la obra!

1. Mantén una actitud positiva y evita a toda costa los pensamientos destructivos
 
Pasarte el día intentando averiguar que estará haciendo tu “ex” o con quién estará sólo te autodestruirá. Tampoco te mortifiques con ideas como “si hubiera hecho esto...", "si hubiera dicho aquello…". No te castigues con ese tipo de pensamientos y pon toda tu energía en el presente.
 
2. No llames ni frecuentes lo mismos lugares para encontrarte con tu “ex
No te engañes diciéndote que le quieres ver para conservar una buena amistad. Puede que efectivamente, con el tiempo consigáis disfrutar ese tipo de relación, pero para eso es necesario tiempo. En ocasiones, mucho tiempo y en otras, es imposible.
 
3. Desahógate con las personas de tu confianza.
Exteriorizar lo que sientes es saludable pero ten cuidado con convertir tu tragedia en el centro de todas tus conversaciones. ¡No te enganches! Comprométete a que, pasado el primer, el segundo, incluso el tercer berrinche, la próxima vez que llames a un amigo, no estarás hablando todo el tiempo de ti, de tu miseria, tu depresión y de tu ex.
 
4. Compórtate con normalidad
Nada de empezar a salir de manera desesperada! Pero tampoco te encierres en casa a llorar, si no te relacionas con otras personas terminarás en un enfermizo círculo vicioso. Ten en cuenta que el trastorno de la depresión funciona como una espiral: “no tengo ganas de hacer nada, con lo cual me tumbo y me deprimo más, con lo que tengo aún menos ganas de hacer nada”. Tan poco recomendable resulta   quedarse en casa en un aislamiento neurótico, como el salir descontroladamente y sin medida: Normalidad.
 
5. Aprovecha la vida en singular
Anímate a iniciar nuevos proyectos o hacer nuevas cosas que con tu “ex” no podías, pero que quizá, siempre deseaste. Eso sí, no te apuntes a “quinientas” actividades sólo por pasar el tiempo. Si no te gustan, sólo conseguirás aburrirte y entrar en un estado de apatía nada recomendable. Busca cosas interesantes, ¡seguro que tienes algún deseo oculto que cumplir!
 
6. No busques desesperadamente otra pareja
Disfruta de tu libertad. Buscar desesperadamente a alguien que sustituya a tu ex es un error. Piensa que en este momento eres muy vulnerable y “desquitarte” cada día con nuevos romances acabará haciéndote más daño. Aún las heridas no han sanado y la posible nueva relación tiene dudoso pronóstico pues se arrastran sentimientos tóxicos. Date tiempo para iniciar una nueva relación. Empeñarse en hacerlo cuando no ha quedado cerrado el capítulo anterior puede resultar tan perjudicial para ti como para la otra persona.
 
7. Come sano, haz ejercicio y descansa
Llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio y dormir bien te ayudará a enfrentar trastornos como ansiedad, variaciones en tu estado de ánimo o depresión. Beber y comer demasiado y llevar una vida muy sedentaria, aumenta la ansiedad, y no alimentarse bien o no descansar las horas suficientes incrementa la apatía. Cuídate, responsabilízate de ti.
 
8. Escribe una carta y luego quémala
Es un acto simbólico. Puedes escribirle una carta, explicando al/la responsable de tu calvario todo el daño que te ha hecho y lo triste que estás. Una vez te hayas desahogado, quema la carta ya que, el simple hecho de contemplar tu enfado convertido en humo te ayudará a sentirte mejor. Ya lo veras.

 


                  Te morirás por él, pero es lo cierto que paso tiempoy tiempoy, ya ves, no te has muerto.

                                                                 Ramón de Campoamor                               

 

 

DESAMOR, SOLAS....

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Quien busca encuentra: Ideas para hacer amigos

 
 
Actualmente, los lugares que favorecen encuentros son innumerables y se multiplican constantemente. Yo misma idee y dirigí un programa de radio enfocado a la creación de grupos de amistad en torno a afinidades comunes en toda España, se llamaba precisamente, “Busco a alguien”. Fue la consecuencia de La Noche, programa anterior que tanto me había enseñado sobre soledades.
Me pregunté: ¿Cómo es posible que viviendo en pleno centro de una gran ciudad , una persona pueda lamentarse de no tener a nadie con quien quedar una tarde para ir al teatro, un domingo para comer o un fin de semana para hacer una excursión? Busco a alguien, creó de más de ochenta grupos con ganas de hacer amigos que se unieron en torno a aficiones comunes tan dispares como la Segunda Guerra Mundial, la papiroflexia, el cine en versión original o el Camino de Santiago…entre otras curiosas afinidades entre personas.  Muchos de los oyentes que participaron de ellos, ecrearon vínculos que han sobrevivido al paso del tiempo. Lugares en los que buscar…y encontrar, no faltan. Dar el primer paso es el único secreto.

 

 

Sugerencias  para ampliar tu red social REAL 

 

 

Si lo que pretendes es ampliar saludablemente tu red social existen algunas estrategias que pueden serte útiles A través de actividades de ocio, deportivas, de formación o las reconfortantes iniciativas soldarías, permiten crear un círculo de amigos, vital para el equilibrio personal. Te propongo algunas ideas.

 
 
Participa de actividades: Clubes de ocio
Plantéate participar en actividades de grupo. Puedes recurrir a asociaciones especializadas en reunir a personas que tienen inquietudes similares, encontrarás una buena oferta de asociaciones y colectivos en tu ciudad. Los clubes de ocio brindan numerosas iniciativas en este sentido. Prueba actividades que normalmente no considerarías, por ejemplo:   ¿no eres excursionista? Apúntate a una en grupo!
Quizá en principio, puede que sientas cierta pereza pero inténtalo y hazlo siguiendo el consejo de Virgil Thompson: “Prueba algo no así probado antes y hazlo por lo menos tres veces: una para sobreponerte al miedo, otra para averiguar cómo hacerlo y la tercera para ver si te gusta o no”.
Haz un inventario de las personas a la que conoces. Coge lápiz y papel y apunta el nombre con las que mantienes algún tipo de relación o son susceptibles de ella. Revisa tu agenda de amigos, de conocidos, de compañeros de trabajo y lo más importante, da tú el primer paso. Presta especial atención a todas aquellas personas que han quedado descolgadas con el paso del tiempo, hay reencuentros muy gratificantes.
 
 
Revisa tu agenda
No esperas a que tus amistades, aunque sean mínimas, te llamen, hazlo tú y busca la oportunidad de encontraros. En muchas ocasiones pensamos que los demás están muy ocupados y no queremos importunar, pero, a veces sucede que, cuando damos el primer paso y nos ponemos en contacto con ellos resulta que también tenían ganas de hablar con nosotros y vernos. Quizá ellos, también piensan que no estas disponible o sencillamente, no te apetece y por eso no te llaman o habíais perdido el contacto. Repito: Toma tú la iniciativa.
 
Inscríbete en algún curso
Apúntate a cursos y talleres, la oferte es enorme. . Elige alguno que sea de tu agrado o directamente, lánzate a lo desconocido ¡puedes sorprenderte!. Anímate, ¡hay tantas cosas por aprender ¡jardinería, cocina, repujado, pintura en cerámica, taller de tejido, de escritura….
Acércate a algún centro deportivo y toma clases de aerobic, pilates, zumba, yoga o cualquier otra actividad en conjunto. Los cursos de baile, tan de moda en los últimos tiempos, ofrecen una divertida manera de entrar en contacto con otras personas en un ambiente agradabilísimo. Además de ampliar tus contactos, te mantendrás en forma. Como verás, todo son ventajas.
 
Organiza encuentros en tu casa
Retomar las fiestas en casa con amigos, siempre es una buena idea. Aunque no dispongas de un círculo intimo, con un poco de imaginación y ganas de divertirte puedes lanzarte y sorprender a un pequeño grupo de conocidos. Lo importante es no cerrar los círculos en los que te mueves, sino introducir elementos que los renueve. Una buena idea es que, cada invitado, vaya acompañada de una persona nueva. De esta manera los encuentros además de enriquecerse, las posibilidades de ampliar el círculo de amigos se incrementa en progresión geométrica. Puedes proponer que cada uno aparte algo de comida dependiendo de sus gustos o recetas personales. Siempre es divertido.
 
¡También puedes organizar una fiesta!.
Que tal organizar una fiesta única para celebrar acontecimientos que normalmente no suelen celebrarse ¿quizá una fiesta con motivo de un eclipse solar? ¿Una fiesta del día del árbol? o de la primavera…. La cuestión es echarle gracia, ponerle imaginación sin necesidad de dejarte el sueldo…Si acabas de regresar de Italia, o te gusta especialmente ese país, por poner un ejemplo, organiza una noche temática: Es sencillo, sirve pasta y Lambrusco y hazte con un buen reportorio de Mina para amenizar la velada. Al final puedes regalar paquetes de pasta tricolor con algún detalle que los personalice, incluyendo tus datos de contacto (especialmente en los de los amigos de tus amigos…). Es barato y original.
La cuestión, es, una vez más, tomar la iniciativa. Seguro que tras la experiencia alguno o varios de tus invitados, deciden tomarla ellos y sin duda, te invitaran.
 
Cafés- tertulia
Actualmente, existen varios cafés que organizan tertulias que puedes encontrar por Internet, en anuncios de publicaciones especializadas y con el método boca oreja. Este tipo de actividades suelen realizarse a última hora de la tarde y la mayoría de las personas que participan viven solas. Esta idea nació hace mas dos décadas en Francia donde es posible encontrar un buen numero de cafés dedicados de un modo especifico a este fin. Se llaman Cofe-philo y deben su nombre a los moderadores que un principio eran filósofos. Es una actividad cultural que además de ofrecerte la posibilidad de conocer a otras personas, te resultará muy gratificante.
 
 
Adopta un perro y sacarlo a pasear
Este es un clásico de las películas, pero funciona. Al sacar a tu perro, en algún momento del recorrido, probablemente te toparás con alguna persona que también pasea a su mascota. Los perros, probablemente, comenzarán a jugar entre sí, por lo que tendrás una buena excusa para empezar a hablar. Además es una buena medida para no sentirte solo: necesitará de tu tiempo para alimentarla, cuidarla y educarla. No está de más decir que la adopción de una mascota es un remedio permanente, así que será tu responsabilidad también cuando dejes de sentirte solo…
 
 
Viaja,viaja y viaja....
Dentro de tus posibilidades intenta viajar. Sea dentro de tu mismo país o a destinos más lejanos tendrás oportunidad de conocer todo tipo de gente en un ámbito ideal. No te sientas cohibido por emprender el viaje en solitario, conozco a varias personas que deben muy buenos amigos a sus viajes en solitario. Vencieron la reticencia de viajar solos y regresaron con unos cuantos amigos que, de no haber sido por la decisión que quizá, les costó tomar, jamás habría conocidos. Relaciones que se sostienen en el tiempo a veces en la distancia telefónica y otras, en la proximidad de la misma ciudad. Viajar siempre es enriquecedor y altamente terapéutico aunque la distancia geográfica sea mínima. Anímate y haz la maleta, aunque sea de fin de semana…. ¡encontraras mil disculpas a buen precio!
 
¿Qué tal promover, entre las personas que conozcas y vivan solos, un fin de semana en un alojamiento rural? Estos lugares son relativamente baratos y procuran muy buenos momentos rodeados de naturaleza. Es una buena forma de “hacer convivencias”, recuperar el ritmo de las vacaciones de juventud, las veladas jugando a las cartas, contemplando el crepitar de la leña en la chimenea y comiendo patatas fritas Su hay suerte, quizá alguien toque la guitarra para animar la velada. ¡Todo es posible! Pruébalo ya verás que buena acogida tendrá la idea. Quizá, al mes siguiente, otro tomara la iniciativa, habrá nuevos participantes y ampliareis el horizonte.
Son solo unos ejemplos de actividades que ampliara tu red social de manera my efectiva. Pero échale imaginación, puedes encontrar otros itinerarios, otras estrategias.Lo importante espermanecer abiertos a los demás, no dejarse llevar por el aburrimiento, redescubrir el sentido de la fiesta
 
Toma iniciativas: Decídete a proponer, innovar, acoger, encontrar….
 
                                                     No aburrirse nunca y aprender siempre
                                                                      Jaques Attali

Beneficios de la risa

 

 

 

La risa no es una emoción, es una expresión de la emoción. En el ensayo El mecanismo de la risa, el novelista húngaro Arthur Koestler[1] decía: La risa es un reflejo más, pero es único en cuanto no aparenta tener ningún propósito biológico. Podríamos por tanto llamarlo un reflejo de lujo. Su única función parece ser la de proporcionar alivio a la tensión. Una riqueza de la que participan como ninguno de nosotros lo más pequeños en los que podemos comprobar cómo la risa se manifiesta mucho antes de la adquisición del lenguaje e incluso antes de poder distinguir si una cosa es graciosa o no. Mientras un niño sano ríe 300 veces diarias, un adulto solo lo hace 15 o 20 veces. De pequeño nos reíamos cuando nos hacían cosquillas. También lo hacíamos con entusiasmo cuando jugamos, corríamos y nos perseguíamos, ¿recuerdas? Conforme cumplimos años y se nos supone más sabios, perdemos la espontaneidad de dejarnos llevar por la risa, de buscar la carcajada de encontrar la parte cómica de las situaciones que vivimos. Y es una lástima porque la alegría nos permite salir de la rutina que en tantas ocasiones nos agobia y ver las cosas con los ojos brillantes y el corazón festivo. El buen humor nos torna más atrevidos, nos permite decidir mejor, nos hace más creativos.

 

La risa es la distancia más corta entre dos personas. Víctor Borge

 

Actúa como purgante psicológico que nos libera temporalmente de complejos, de obsesiones y de tendendencias destructivas. Las investigaciones parecen ser unánimes, la risa ahuyenta las enfermedades y prolonga la vida, mientras que la tristeza y la depresión atraen virus los virus, creando enfermedades. El lema de la novísima ciencia dentro del campo de la medicina, la psiconeuroinmunologia es “evita la tristeza y la depresión, puede ser la escotilla moral por donde se deslice un maremoto de virus y bacterias”

La risa nos permite, además, tratar con ingenio situaciones disparatadas y afrontar con ironía nuestros fracasos. “Reírse de sí mismos es una acción bienhechora para sí y para los demás, entre otras poderosas razones porque hace pervivir la indulgente y rigurosa sensación de tener asegurada nuestra diversión por mucho tiempo y en beneficio de todos”[2].Un proverbio procedente de la vieja y sabia china enuncia “bienaventurados los que se ríen de sí mismos, porque nunca cesaran de divertirse

 

“La risa también posee incuestionables factores sociales, como, por ejemplo su carácter contagioso, en la salvación de situaciones socialmente incómodas. Nada es tan sociable ni une tanto como el sentido del humor. Reírse con otros puede establecer poderosos vínculos interpersonales. Es un fabuloso elixir para mejorar nuestra comunicación con los demás. Cuando te ríes con alguien   queda grabada en nuestra mente una agradable sensación de complicidad. El humor y la risa contrarrestan las experiencias de emociones negativas; hace posible expresar sentimientos negativos sin provocar estrés; alegra la vida; intensifican la confianza entre las personas. El humor es una herramienta multiusos de altísima biotecnología. Conecta y comunica a la gente sin cables ni WIFI. Como todos hemos tenido ocasión de comprobar se trasmite fácilmente de unas personas a otras; Cuando alguien empieza a reír a carcajada limpia, siempre hay alguien que a los pocos segundos también empieza a reír. Una investigación del University Collage de Londres ha descubierto la causa: Nuestro cerebro está diseñado para la interacción social; por eso cuando escuchamos una carcajada o vemos un rostro feliz se activan las llamadas neuronas espejo, unas células muy sensibles a los estímulos positivos que nos hacen responder de una manera igualmente alegre. El psicólogo norteamericano Paul Ekman cree que una de las razones por las que nos sentimos atraídos hacia las personas que sonríen es porque afectan directamente nuestro sistema nervioso autónomo. Cuando vemos una cara sonriente, inevitablemente sonreímos y esa acción refleja tiene la capacidad de liberar endorfinas en nuestro organismo que es lo que Allan Pease, en su libro El lenguaje del cuerpo denomina “los propulsores del buen humor”. Quizá ese sea el motivo por el que uno de los videos más vistos en You Tube responde al título Bebe riéndose…. ¡quién sabe!

Al reírnos, movemos la mayoría de los músculos de la cara y el tórax, lo cual produce una relajación que ayuda a aliviar las tensiones, que tensan los músculos como acto reflejo. Y lógicamente, un músculo no puede estar relajado y tenso a la vez. Al relajar los músculos, relajaremos también nuestra mente sin más ejercicio o disciplina que la sensación de gozo.

 

Beneficios de la risa

  • La risa rejuvenece el cuerpo y el espíritu
  • Relaja los músculos, y deshace nudos y tensiones.
  • Ejercita los pulmones y aporta aire fresco a nuestro cuerpo. Al carcajearnos, nuestros pulmones reciben una cantidad doble de oxigeno, casi 12 litros.
  • Estimula la circulación y limpia nuestro sistema. Las carcajadas pueden aumentar la circulación sanguínea hasta un 50 %.

 

 

El humor aumenta las hormonas relacionadas con el  crecimiento

Las sustancias que liberamos cuando nos reímos  son analgésicas. El cerebro emite una información necesaria para activar la segregación de endorfinas,  específicamente las encefalinas. Estas sustancias, que poseen unas propiedades similares a las de la morfina, tienen la capacidad de aliviar el dolor Endorfinas , hacen que la persona eleve su autoestima, experimente una sensación de euforia y se sienta animada , alegre y vigorosa

 


[1] Arthur Koestler El mecanismo de la risa

[2] El libro de la felicidad José María Iñigo y Antonio Aradillas Edaf bolsillo p,

Los celos, el monstruo de los ojos verdes

 

 

Así describe Otelo el modo más torturado de amar. Nos lo advirtió Shakespeare por boca del intrigante Yago en la tragedia de Otelo: “Cuidado con los celos, ese monstruo de ojos verdes que desdeña la carne de la que se alimenta. Feliz el cornudo que sabiéndose engañado no quiere a su ofensora, Mas ¡qué horas de angustia le aguardan a quien adora y duda, idolatra y sospecha!

 

El personaje de la inmortal obra de Shakespeare, considerado universalmente ejemplo del típico celoso, aunque, como vamos a ver no se ajusta tanto a la realidad del celoso patológico como pensamos. Otelo, pese a que siempre recurrimos a él como referencia de celoso patológico, si analizamos los hechos en la obra, observaremos que se puso celoso cuando Yago, consiguió bajo sus malas artes presentarle pruebas sobre la infidelidad de su mujer, y como el pobre Otelo no tenía idea alguna de que el ruin Yago actuaba con malas intenciones y sentimientos hostiles hacia e él, pues le creyó. En lugar de pensar que solo se trataba de un envidioso empeñado en destruir su felicidad, decidió creerle. Desdémona, no tenía más prueba ante su marido que su propia palabra y la declaración de lo mucho que lo amaba. Los débiles argumentos no calmaron la furia de Otelo y como sabemos, no fue a ella a quien creyó y termino asesinándola. Pero el típico celoso no necesita que nadie que le facilite pruebas, ya se encarga el de buscarlas aunque no consiga encontrarlas. “El que es celoso, no lo es por lo que ve, con lo que se imagina le basta”, sentenció Jacinto Benavente.

 

El celoso es experto es custodiar, acechar espiar y emboscar a su pareja. Una verdadera conducta de espionaje y vigilancia; al fin y al cabo, celar no significa otra cosa que vigilar, estar alerta. El celoso lo hará sin descanso en busca de la temida confirmación de sus sospechas.

 

El celoso pasa la vida buscando un secreto cuyo

         descubrimiento ha de causar su desdicha.

                                       Miguel de Cervantes

 

El celoso espía pero también acusa. Como en el caso de Ángeles es frecuente que lleguen al extremo de registrar la ropa y artículos personales de su compañero o compañera en busca de evidencias que comprueben la infidelidad. No es menos habitual que malinterpreten todo tipo de acciones para justificar su sospecha. A mediano plazo, los interrogatorios se vuelven rutina y la comunicación se ve reducida exclusivamente a las preocupaciones y pensamientos del celoso, lo que deriva en el deterioro de la relación. El celoso siente angustia ante la posibilidad real o ficticia de que un rival le arrebate el objeto de su amor, y este angustioso sentimiento interpreta la realidad a su manera. “Todo se vuelve amargamente significativo para el celosos, implacable y destructivo hermenauta, porque cada gesto, cada olvido, cada palabra, cada ausencia de palabra, se convierte en una prueba, corroboración, demostración de sus sospechas y de sus desdichas”[1]

 

 

En muchas situaciones donde los celos se hacen omnipresentes existe más que amor miedo a la soledad, sentimiento de posesión, necesidad de controlar, y de manera muy especial inseguridad de uno mismo, como señala la psicóloga Alejandra Vallejo Nájera: “El mayor problema de la persona celosa es que no siente suficiente seguridad en sí misma. Presenta en términos generales una baja autoestima y a consecuencia de ello tiende a depositar toda su valía en las manos del otro. Son individuos que normalmente necesitan aprobación externa y constante de una persona en algún sentido superior o que el celoso considere superior”. Los celos se percibirán más acentuados cuando una persona atribuye a otra mayor belleza, inteligencia, éxito social, etc. Sobre este punto resulta curioso que tendemos a sentir celos de las personas que son interesantes según nuestros parámetros y no según los de nuestra pareja.[2] Este tipo de sentimiento impide que un individuo reconozca, acepte, y crea en los valores del ser amado; en su lugar, se manifiesta amargura y cinismo. Dichas actitudes negativas ocasionan en la pareja asombro, coraje y sentido de injusticia, emociones que provocan que los lazos amorosos se vayan deteriorando hasta su total destrucción. Quien siente celos experimenta aprensión, sospecha, angustia y desconfianza relacionada con la perdida de posesión o con el cambio de dirección del afecto de la persona amada hacia otra. Los celos son una señal que informa del peligro de perder el cariño del ser querido por la presencia de un tercer. Es una sensación de exclusión y abandono.“Los celosos muestran una exquisita sensibilidad hacia cualquier tipo de rechazo” [3]      

 
 
 
 
Os dejo un capitulo de REDES, en el que Eduard Punset,  plantea: ¿Para qué sirven los celos?. 
 
 

[1] José Antonio Marina El laberinto emocional anagrama Barcelona 1996 p. 31
[2] Giampaolo Perna P,49 Las emociones de la mente   Tutor Madrid 2005
[3] Antidotos contra la nostalgia Luis Rojas marcos espasa Calpe booket Madrid 2006 p, 71

Comunicar, también es escuchar

 

En una recepción de 15 embajadores, Roosevelt saludo a cada uno con un: Hola!, “he matado a mi suegra”. Nadie se inmuto, solo a uno le pareció oír algo extraño y Dijo:”Qué has dicho”?
Quería demostrar que cuando nos presentan a alguien, no solemos prestarle mucha atención.

Mi técnica es hablarte y escucharte

Construir con palabras un puente indestructible

Mario Benedetti

 

 
La escucha atenta requiere de una disposición sincera a estar por el otro. Es preciso darle un espacio y un lugar para que pueda expresarse plenamente y sentirse comprendido Sencillamente, se trata de escuchar y no tanto de  hablar. La naturaleza es sabia; si tenemos dos orejas y una boca es para escuchar el doble de lo que hablamos…. El dialogo exige una actitud silenciosa de escucha atenta.  El escritor y orador J. Krishnamurti afirmaba “Escuchar es un acto de silencio
«Nos han sido dadas dos orejas, Pero sólo una boca, Para que podamos oír más y hablar menos» ZENÓN DE ELEA
 
El arte de escuchar
Que la escucha es un bien escaso, lo aprendí  en  la radio cuando mi labor periodística estaba centrada en escuchar a quienes no tenían a nadie con quien hablar. Un hecho que conocen muy bien las personas que atienden desde hace años  el Teléfono de la Esperanza, una ONG que atiende a personas en situación de crisis emocional. Según me explicó su responsable, Juan Madrid, la principal demanda entre los usuarios es el simple hecho de ser escuchados. Me parece hermosa la forma en la que define el acto Ángel Gabilondo en su libro Alguien con quien hablar  “Escuchar es un modo supremo del querer”
 

 

Oír no es lo mismo que escuchar….

 

Oír es una condición innata pero escuchar es algo bien distinto, no deberíamos entenderlo como sinónimos. Oír es algo mecánico, un don de nuestra naturaleza, que nos viene dado pero a escuchar, se aprende.

Repetidamente se le da vueltas a la necesidad de comunicación, a la habilidad en el dialogo y a lo beneficioso que es saber expresar los sentimientos, pero poco se dice de la necesidad de saber escuchar…Hace veinte siglos ya lo observaba con preocupación  Epiceto: “Así como existe un arte de bien hablar, existe también un arte de bien escuchar, en las escuelas de oratoria se enseña el primero, pero en ninguna escuela se enseña el segundo” Y no deberíamos olvidar que “ saber escuchar” además de ser un gesto de educación y afecto, quien controla una conversación no es quien más habla, sino que mejor escucha. Es preciso tener presente que se escucha con los ojos y con el tacto, se atienden también  los suspiros, los silencios, las pausa… La escucha consciente, se realiza con  el corazón.

 

                                      Faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma.

                                                                Fray Luis de León

 Escuchar no implica sumergirse y confundirse con los problemas de quien nos habla, al contrario es necesario mantener una cierta distancia que permite qie la otra persona se sienta invadido por opiniones y consejos. La  reciprocidad es fundamental, el que sabe escuchar nunca se siente superior a quien le habla

 
Quien sabe escuchar sabe escucharse es por tanto condicion indispensable aprender a escucharnos a nosotros mismos, a nuestro cuerpo, a nuestra mente inconsciente y entendernos, solo asi conseguiremos escuchar y entender a los demás. Un proverbio oriental dice: Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido
Comunicarse es también escuchar, atender en todos los sentidos, también el lenguaje no verbal. El humanista lirico fray Luis de León lamento que “faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma ". De hecho, las palabras influyen solo un 7 por ciento en nuestra capacidad de persuasión, mientras que el tono de voz y el lenguaje corporal un 38 y un 55 por ciento respectivamente.
 

“Los sentimientos y emociones se trasmiten a través del tono y del cuerpo mucho más que a través de las palabras”[1]

recuerda Eva Bach, especialista en comunicación y relaciones interpersonales. Así se captan todas las claves emitidas por el otro, las que se quieren disimular y también las que no se quieren oír. Se escucha con los ojos y con el tacto, con la mente y el corazón. Se toma conciencia de los sentimientos que surgen en cada uno cuando “se atienden y se escuchan” las palabras, los suspiros, los silencios, las pausas, las miradas. Todo esto permite interpretar en forma adecuada la realidad, comprender la posición de la otra persona y ponerse en su lugar, facilitando la solución de problemas

                                         Hablar es una necesidad, escuchar es un arte

                                                                   Goethe

Relevantes psicólogos de nuestro tiempo han destacado la importancia de esta dinámica del escuchar, calificándola con elocuentes epítetos.

Carl Rogers hablaba del escuchar empático, de las actitudes básicas de una acogida incondicional y en la calidez de la escucha, así como en el evitar la interrupción y dar consejos. Podemos aprender de las veces en que nos hemos sentido escuchados en nuestros sentimientos más profundos, por alguien que nonos juzga ni evalúa. Así como de las ocasiones en que sentimos que otros no nos han escuchado.

Cuando Rogers, al final de su vida, trataba de recopilar sus mejores experiencias en la comunicación, expresaba esto de forma muy sugerente: “El primer sentimiento simple que quiero compartir con vosotros es lo que disfruto cuando realmente puedo escuchar a alguien. Escuchar a alguien me pone en contacto con él, enriquece mi vida. A través de la escucha he aprendido todo lo que sé sobre los individuos, la personalidad y las relaciones interpersonales... Esta experiencia la recuerdo desde mis primeros años en la escuela secundaria. Un alumno formulaba una pregunta, y el profesor daba una magnífica respuesta a otra pregunta completamente diferente. Siempre me invadía una sensación de dolor y angustia: ‘¡Usted no le ha oído!’, era la reacción que me producía. Sentía una especia de desesperación infantil ante la falta de comunicación, que era –y sigue siendo– tan común. La segunda cosa que he aprendido, y que me gustaría compartir con ustedes, es que me gusta ser escuchado. Innumerables veces en mi vida, me he encontrado dando vueltas a una misma cosa o invadido por sentimientos de inutilidad o desprecio. Creo que he sido más afortunado que muchos, al encontrar en esos momentos a individuos que han sido capaces de escuchar mis sentimientos más profundamente de cómo los he conocido yo, escuchándome sin juzgarme ni evaluarme...C. ROGERS, El camino del ser, Kairós, Barcelona, 1987, 17-19.

“¡Escucha! Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a aconsejarme, no estás haciendo lo que te he pedido. Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a decirme por qué yo no debería sentirme así, no estás respetando mis sentimientos. Cuando te pido que me escuches y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema, estás decepcionando mis esperanzas. ¡Escúchame! Todo lo que te pido es que me escuches, no quiero que me hables ni que te tomes molestias por mí. Escúchame, sólo eso. Es fácil aconsejar. Pero yo no soy un incapaz. Tal vez me encuentre desanimado y con problemas, pero no soy un incapaz. Cuando tú haces por mi lo que yo mismo puedo y tengo necesidad de hacer, no está haciendo otra cosa que atizar mis miedos y mi inseguridad. Pero cuando me aceptas, simplemente, que lo que siento me pertenece a mí, por muy irracional que sea, entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí

R. O’Donnell, El mosaico de la misericordia

La clave de una buena comunicación está en la observación y la escucha activa.

5 TIPS PARA UNA ESCUCHA ACTIVA 

 


[1] Psicologis julio 2008 Rosario Rey Transmitir y percibir emociones

Acerca de María José Bosch

mariajoseacercade

Con más de veinte años de experiencia en la radio, María José Bosch entiende el medio como una plataforma para contar historias. Así, hablando de la vida, logró audiencias que mantuvieron el programa La Noche (Cadena Cope) durante varias temporadas, como segundo programa más escuchado en España, en su franja de emisión.

Su inquietud por la felicidad humana y los obstáculos psicológicos que nos impiden disfrutar de ella, han orientado su trayectoria profesional al periodismo especializado en psicología y desarrollo personal con propuestas como Mejor Imposible (2015) un programa motivacional enfocado al bienestar físico, mental y emocional de las personas ( Radio 4G) . En septiembre de 2015, publica su cuarto libro Diosas sin edad (ARCOPRESS)  Leer más

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